viernes, 30 de septiembre de 2011

LA CRONICA- SEMANA 3


                               Mi vivencia ante Cinchona.

Por Sheiz Picado.
Era un día normal para todos en especial, me levante temprano porque debía trabajar y luego ir a la universidad. Pero ese jueves 8 de enero del 2009 pasaría a la historia, no por ser casi fin de semana, sino por el acontecimiento que se daría a la una con veintiún minutos, un sismo de 6,2 grados de magnitud que hizo estremecer a Costa Rica y a mí.












Estaba en el segundo piso del edificio, sentada en mi cubículo de trabajo realizando mis labores de servicio al cliente, como es de costumbre tenía una llamada la cual atendía, cuando de pronto la señora al otro lado del teléfono empezó a gritarme que estaba temblando no me había dado cuenta hasta ese momento que mi silla se movía muy fuerte, las cosas de mi escritorio se caían, y mis compañeros gritaban y corrían, y la señora seguía al otro lado del teléfono-no sé porque no colgó hubiese sido normal, aunque bueno yo tampoco lo hice hasta que la escuche que aun me hablaba- terminé la llamada, pero en ese momento el movimiento del temblor era demasiado fuerte, más de lo que nunca había sentido.
Observe a mi alrededor y en cuestión de segundos vi la desesperación de mis compañeros, una amiga tenía un auricular en la mano y lo golpeaba contra el teléfono pero no se movía para levantarse, otro compañero a cargo de una embarazada en caso de accidentes salió corriendo y la dejó botada, mi supervisor nos llamaba, las rejillas de tapan las lámparas del techo empezaron a caerse, y yo que estaba muerta de miedo en medio de las salidas ya atascadas vi que la seguridad estaba debajo de la mesa de mi escritorio, no había alcanzado a meterme cuando me compañero Fabián ya estaba  adentro conmigo, solo que esa seguridad no duro mucho, pues uno de los supervisores que iban saliendo nos vieron y nos sacaron.
Ya afuera del edificio, todos estábamos aglomerados en el parqueo como pollitos asustados, algunos callados, otros temblando o llorando y yo casi en shock solo quería llamar a mi casa pero era lógico que no se podía las líneas se habían perdido. Poco después nos hicieron entrar al edificio, y no para recoger nuestros artículos e irnos a la casa, sino para seguir trabajando, esa fue la peor de las noticias casi un segundo susto, pero donde manda capitán no manda marinero.
Durante la tarde y hasta el final de la jornada no se hablo de otra cosa más que del temblor, sus destrozos en el edificio y todas nuestras reacciones. Pero fue aun más dramático horas después, al poder estar sentado frente al televisor y ver las noticias y avances en vivo de lo que estaba viviendo en Cinchona y sus alrededores, de saber que el desastre había cobrado muchas vidas y dejado sin sus bienes a muchos otros. Son imágenes que dos años y ocho meses después no se borran de la mente de quienes lo vimos, ni del corazón de quienes lo vivieron.

2 comentarios:

  1. Muy bien. Creo que esta crónica se leyó en clase y cumple con los objetivos del género. Sin embargo, recuerda que al final, las crónicas deben ofrecer un elemento sorpresa o novedoso que nos invite a leer otros escritos del autor.

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  2. Demasiado valiente seguir al telefono jejeje... :) fue un dia bastante terrible ese...

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